Publicada originalmente el 3 de octubre del 2024. El recuerdo más antiguo que tengo de mis cuitas en torno al fútbol posiblemente sea uno en que me vi involucrado en un cotejo de cancha de tierra, en compañía de un grupo de conductores de ruta de bus y vecinos de un sector en Ibagué, cercano al paradero de dicha ruta, por allá en las épocas en que mi tía Gaby vivió con su familia en esa ciudad. Relativamente, las cosas fueron bien, se vitorearon los goles, se cometieron faltas, se reía y disfrutaba del futbol, pero el encanto terminó para mi cuando recibí un balonazo en plena cara, con el consecuente aturdimiento y sacada de la cancha, y por esas cosas de la vida, sin, al parecer, ningún daño aparente. Fue la primera vez que me alejé de las canchas y de un promisorio futuro deportivo. Más adelante, en los célebres “picaditos” que se jugaban en la cuadra donde vivíamos, con una "pecosa" más pequeña y rígida, en donde las canchas se hací...