Mucho trecho, poco tramo

                                                        Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia CC BY-SA-NC

    Para que capten mejor esta historia, requiero que lean una que les compartí hace unos meses, así que tómese unos breves minutos para recordar Con los corotos al hombro

    Ahora sí. Esta semana tuvimos una jornada algo intensa con un nuevo trasteo de la misma persona de esa primera historia, nuestra hija mayor, la cual se había mudado a un corregimiento cercano de Medellín bastante frío, en una vereda muy agradable, cuyo acceso se logra a través de un camino de herradura. La casa en cuestión se encuentra ubicada a unos 400 metros de dicha vía, bajando una pendiente, parte en camino de cemento, parte en tierra. 

    Llegamos el día previo al trasteo, porque resulta que la empresa contratada cobraba más dinero a mayor distancia de desplazamiento, así que, para ahorrar costos, debíamos mover lo que más pudiéramos al punto donde las cosas serían recogidas. Así que a las 3:00 am del día señalado, comenzó la movida de los bultos y cajas, para lo cual optamos por ubicar tres estaciones, siendo yo el encargado del tramo final hasta el lugar de recogida, lo que resultó bastante funcional, debido a la cantidad de cosas que debieron moverse. 

    Según mi fiel Fit, la aplicación que uso para mis desplazamientos, anduve en esa jornada 11,43 km entre idas y vueltas subiendo los corotos, lo que habría resultado ser un recorrido muchísimo mayor, más demorado y sumamente más agotador si lo hubiese hecho solo. Nos gastamos algo más de tres horas en ese trajín. El camión llegó un poco después de haber dejado la última caja y solo quedaba por recoger lo más grande, unas camas, unos colchones y la nevera, de lo cual se encargaron los de la mudanza, aunque al final todos estábamos muy cansados.
    Un trasteo es la oportunidad de darse cuenta la cantidad de cosas que vamos acumulando con el tiempo, y se convierte también en el momento para decidir de qué se sale y qué se conserva. En este punto se me ocurre pensar que a los minimalistas les resulta fácil una mudanza, andan con lo más básico sin mayores inconvenientes. También pienso en las ventajas que ofrecen algunas ofertas de vivienda que incluyen mobiliario, cosas que no sea sino cargar la ropa y ya.
    Quienes tenemos la bendición de poseer casa propia, o al menos es mi caso, nos vemos en la necesidad de tener muchas cosas para su mantenimiento, como herramientas, repuestos varios y demás. De ahí que yo la piense tanto para una futura mudanza, sin que esto quiera decir que no se pueda dar, nunca se sabe.

    La casa familiar que tuvimos en Bogotá estuvo habitada cerca de 42 años antes de que entre mi madre, mis hermanas y yo, decidiéramos venderla para la mudanza de mi progenitora a Villao, pero esto se debió a que ya todos teníamos nuestras vidas lejos del nido y eran necesario velar por el bienestar y la estabilidad de nuestra madre, aunque tampoco se trató de una decisión fácil para ella, por todo lo que un cambio de esa magnitud trae consigo.

    Los cambios no son fáciles, creo que eso lo sabemos todos, y los trasteos no son la excepción, pero con un poco de esfuerzo y dedicación, las cosas se van dando, se conocen nuevas personas, nuevos ambientes, se dan nuevas oportunidades, y lo mejor, se tiene la posibilidad de contar con personas allegadas en otras latitudes para poder ir a hacer visita.

Así que a nuestra querida Kely, le deseamos lo mejor en esta nueva aventura que va a emprender, que el éxito y la felicidad la acompañen en su nuevo destino, que se amañe mucho y que pueda seguir realizando sus sueños en compañía de ese nuevo grupo de personas que van a hacer parte de su vida prontamente.

   Y ustedes, ¿Qué me cuentan de sus trasteos? ¿Qué tal le s ha ido? . Un abrazo y hasta la próxima.

Comentarios

  1. Bendecido día para ti Martín y tus seres amados! que grandes historias de vida... gracias por compartir 😌

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