Les presento a "La Doricilla"
Definitivamente, las musas suelen ser bastante activas, y van otorgando cosas nuevas en los momentos menos esperados. Así que ahora si es oficial, esta será mi última letra del año.
En
otros momentos de mis historias les he contado de mi gusto por la música y las
posibilidades que esto me ha dado para ser parte de la vida de las parroquias
en las que he servido, comenzando desde el ya lejano 1983, cuando hice parte de
mi primer coro. No voy a decir que, desde entonces he cantado permanentemente,
hubo algunos momentos de interrupción a lo largo de los años por diferentes
causas, pero prácticamente los últimos 42 años, he estado viviendo esa
experiencia.
También tuve la posibilidad de incorporarle a la voz un instrumento musical,
como lo es la guitarra, sin que esto implique necesariamente que sea un
virtuoso ni cosa que se le parezca, lo que me ha servido para acompañar mi
modesta labor.
Ese
periplo lo inicié por allá en 1992 tal vez, siendo mi primer profesor un serenatero, amigo de mi papá que me dio unas cuantas clases aprovechando unas vacaciones en las que estuve en casa y a quien le compré mi primera guitarra, bastante básica, como para principiantes, la cual la tuve cerca de cuatro años, hasta que se dañó. Luego de el, estando trabajando en Florencia Caquetá, me dio clases un viejecito muy formal, padre de una de mis compañeras del trabajo, que se había dedicado a la música durante muchos años y fue
el encargado de enseñarme un poco más de lo básico que aprendí inicialmente. A la par del venerable anciano, por esa época, tuve el apoyo de una religiosa que tocaba muy bonito y cantaba aún más bello, con la cual, con otras cuatro personas, animábamos la Liturgia en la catedral de Florencia.
Mi segundo instrumento de color café, lo adquirí aquí en Medellín muy recién llegado a la ciudad, y si mal no estoy, la conseguí en una compraventa de esas que abundan en el centro, de hecho, creo que me salió barata, tal vez 30 mil pesos de la época y duró bastante tiempo, hasta el día que, estando, afinándola, el mástil se partió en dos. La tercera guitarra fue de color negro, no fue una súper guitarra, pero cumplió su cometido por otros buenos años.
Una cuarta
guitarra de color verde resultó como apoyo a la de color negro, pero comenzó a
fallar por sonido, lo que constituyó en la aparición en el hogar de la quinta guitarra, primera electroacústica, de encordado metálico y conector para amplificación,
con una gran sonoridad y elegancia, regalo de mi esposa Doris hace unos 12 años
y que se la ayudó a buscar un amigo mutuo, el si muy buen músico e intérprete
instrumental. Hace dos años, también en un accidente, se me rajó en su aro e
hice la inversión para repararla, y por fortuna, se logró el objetivo.
Pero el fin de semana que acaba de pasar, el sábado para ser más preciso, saliendo para la misa de
6:00 de la tarde, la llevaba terciada al hombro en su estuche, cuando golpee el
marco de la puerta y, oh sorpresa, al sacarla de su funda, estaba rajada
más allá del punto en que había sido reparada la vez anterior. En virtud de esa
situación, y teniendo que hacer un ajuste presupuestal, he adquirido a guisa de
aguinaldo de mí para mí, la bella guitarra que encabeza esta letra, también electroacústica
de encordado metálico y con la que me he sentido bastante a gusto.
A diferencia de lo que me pasó con las motos, a las cuales siempre les asigné un nombre, las guitarras que he tenido no corrieron la misma suerte, cosa que no ha ocurrido con esta última, siendo mi esposa quien le dio su apelativo: "La Doricilla". Le he comprado, adicional, su estuche semirrígido para que la proteja un poco mas de posibles impactos involuntarios.
Reitero,
no me considero ningún virtuoso de la guitarra, en ese sentido me ha faltado un
poco más de perseverancia. Lo más profesional que hice fue un curso de guitarra
popular entre los años 96 y 97, en una escuela de música de cierta caja de
compensación de aquí de Medellín, por lo que soy lo que suelen llamar un “surrungueador”,
aunque ya hace bastante tiempo procuro hacer un poco mejor la tarea, aprendiendo
más de técnica musical.
Así
que les presento formalmente a "La Doricilla", mi nueva guitarra, con la cual espero
poder seguir adelantando mi labor pastoral junto con mi esposa y entreteniéndome,
aprendiendo nuevas canciones, de pronto acompañando otros momentos sociales,
nunca se sabe.
Y
ahora sí, ya no más historias por este año, espero que este 2026 próximo a
empezar, les llegue lleno de cosas maravillosas para todos los aspectos de sus vidas
y las de sus seres queridos. Confiemos que sea mejor en lo político, lo social,
en seguridad, salud, educación y tantas otras cosas que está adoleciendo
nuestro país y el mundo. Feliz año para todos y gracias por seguir estas
letras. Un abrazo y un beso para todos.
Glosario.
Surrunguiar
(o surrunguear) la guitarra es una técnica popular, a menudo referida como
rasguear, que consiste en tocar varias cuerdas simultáneamente con los dedos o
la uña, rozándolas rítmicamente hacia arriba y abajo. Se utiliza para acompañar
canciones mediante acordes, creando un sonido continuo y armónico, a veces con
menos pericia o de forma más empírica que el rasgueo formal (Visión general
creada por IA en el navegador Chrome).

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