We Are The Champions

Imagen tomada de https://n9.cl/06770


    En agosto del año pasado, les estuve contando algunas cosas respecto a mi experiencia de caminata, cuando logré mis primeros mil km, cosa que pueden recordar en esta historia: Mis primeros contabilizados 1000 km

Lo que no les conté fue cómo terminó esa experiencia y cómo ha seguido en este año, así que pongo manos a la obra.

    2024 terminó con un total de 1667 km y 810 m de recorrido, para lo cual invertimos 22 días, 9 horas y 33 minutos. Y ya ad-portas de finalizar el año, con mi esposa hemos logrado batir esas cifras. Al momento de escribir estas líneas, cruzamos los 1782 km con 830 m, para lo cual hemos invertido 23 días y 58 minutos, eso sí teniendo en cuenta que el año no ha terminado, con lo que la cifra final va a ser un poco más alta si no se presenta nada en contra. No puedo decir que todos los días, desde que comencé este seguimiento, los hallamos caminado; por ejemplo, domingos ni festivos por regla general no salimos a caminar, adicional, no han faltado las situaciones que no nos permitieron nuestros habituales recorridos, algunos por condiciones climáticas, otros por enfermedad, y unos pocos porque simple y llanamente no quisimos hacer la tarea. Hemos tenido semanas más movidas que otras, de 48 km y otras con muy poco recorrido de algo más de 10 km.

    Dejé de hacer deportes hace muchos años, en parte a mi condición de artritis que me causa ciertas molestias cuando hago ejercicios de impacto, como saltar, de ahí que dejé el baloncesto ya hace rato, así que las caminatas me han resultado bastante útiles, y tengo la confianza que, mientras la salud lo permita, poder seguir haciéndolas. Y también pasaron cosas curiosas en esos recorridos, como aquel día en Villao que nos dimos una súper caminata con mi esposa, a pleno rayo de sol, que me provocó hinchazón en las manos como si de globos se trataras, cosa que se mejoró en reposo y a la sombra, prueba de que el calor dilata los cuerpos, situación que, por fortuna, fue pasajera. 

    O el día que nos encontramos a unos gallitos de pelea haciendo equilibrio en un alambre muy orondos y cuando les quise tomar una foto, salió un habitante preguntando que qué hacíamos ahí y por qué tomábamos fotos, cosas dichas en un tono algo hostil, pero que se tranquilizó cuando le di la explicación pertinente.

    O qué tal los imperdibles salpicones con helado cuando caminamos hacia el sector del Estadio, donde nos casamos con un local pequeño de helados y ensaladas de frutas donde solemos refrescarnos cuando estamos por ese sector, sin dejar de lado las arepas de huevo en La Milagrosa. Esto requiere una nota aclaratoria, no siempre nuestras caminatas terminan con encuentros gastronómicos, ya que son más las veces que salimos desayunados de casa, pero de cuando en cuando nos gusta complacer algún antojo mañanero. También si las circunstancias nos han sido propicias, hemos hecho el recorrido de ida y regreso a casa, y considerando la topografía del sector donde vivimos, ese esfuerzo extra de regreso se torna muy meritorio.

    No puedo prever cómo serán las cosas de aquí en adelante, solo puedo decir que esa actividad de caminata nos gusta mucho y esperamos poder adelantarla hasta donde las fuerzas y la salud nos lo permitan, hay muchos recorridos que queremos hacer aquí en la ciudad, esperamos poder realizarlos.

    Y con esta letra, termina mi labor de escritura de este 2025, salvo que algo extraordinario que requiera ser plasmado en palabras escritas ocurra, nunca se sabe. Les agradezco el haberme acompañado con sus lecturas y comentarios. Espero poder seguir adelantando este ejercicio el próximo año. Les deseo a todos unas felices fiestas decembrinas, si pueden, disfruten en familia, si son personas de fe, oren, no se excedan, cuiden lo que beben y lo que comen, rían, compartan, sueñen, canten, no pierdan la esperanza de que un mundo, un país, una ciudad mejor, se puede lograr, a pesar de tanto pícaro en cargos públicos, a pesar de tanto criminal , a pesar de los dolores cotidianos, hay que mantener la esperanza y creer que es posible generar cambios significativos para nuestra sociedad. Un abrazo y nos leemos el próximo año, Dios mediante.








 

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