Subiendo y bajando

                  

Después de las fiestas de fin de año, que de paso debo decir en nuestro caso estuvieron bastante agradables gracias a Dios, por cuanto se pudo disfrutar con moderación y alegría, el 5 de enero junto a Doris, Sofi, un amiguito que estaba de paseo por aquí y otras dos amigas muy caminantes ellas, tuvimos la oportunidad de realizar una caminata un poco intensa a uno de los cerros tutelares de Medellín, el cerro de las tres cruces, en el corregimiento AltaVista, de la comuna de Belén. 

Para llegar hasta allá, tuvimos que caminar desde la estación La palma del metroplus, eso sí, tomándonos el respectivo tinto de inicio de mañana, siguiendo la ruta del sector de la loma Los Bernal, invirtiendo un poco más de una hora hasta el punto mas alto de dicho cerro.

Aunque debo reconocer que, por momentos, me sentí un poco alcanzado. En rigor, según la información disponible, la altura máxima del cerro es de 1935 m.s.n.m, pero la senda que seguimos se encuentra con varios puntos muy pendientes, que fue lo que seguramente incidió en mis momentos de agotamiento, ya que no es lo mismo transitar sobre asfalto que en una ruta irregular, pero lo importante es que logramos el objetivo.

La vista desde ese lugar es maravillosa: montones de colores, un cielo diáfano que acompaño la jornada, aire puro llenando nuestros pulmones, muchas personas haciendo deporte y disfrutando el contacto con la naturaleza, sin que falten los refrescantes jugos de naranja que se pueden encontrar en algunos puntos del camino. De hecho, pasó algo simpático. Cuando recién empezamos a subir, una dama comenzó el ascenso y en el momento menos pensado, la perdimos de vista. Pasados unos minutos y ya cerca de llegar a la sima, la vimos bajando tan fresca como una lechuga, a lo que no me pude contener y le dije “ay, nos ganó”, cosa que le generó una sonrisa. Asumo que debe ser una deportista habitual del sector, porque subió y bajó como si nada.

Y como el plan era conocer, descendimos por la ruta alterna, bajando y rodeando el cerro, dándonos otra suculenta caminata que nos llevó cerca de dos horas hasta llegar al punto de partida inicial. En últimas cuentas, entre idas y venidas, caminamos un poco mas de 12 km en esa jornada y la idea es poder seguir haciéndolas a lo largo del año, y ya entre nuestros planes, tenemos la intención de recorres los demás cerros tutelares de la ciudad y algún otro destino que brinde las posibilidades de hacer este tipo de caminatas. Ya les he referido que con Doris nos encanta caminar, y esperamos poder hacerlo por mucho tiempo más, siempre y cuando la salud y las condiciones climáticas nos lo permitan, porque por estos lares, últimamente hemos tenido bastante lluvia. Un abrazo y que bueno que, en la medida de sus posibilidades, lleven a cabo alguna actividad deportiva, es algo que seguramente va a a contribuir a un mejor estado de salud. Hasta la próxima.

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