El pequeño rincón de Botero (2)

 



    La semana pasada les conté acerca de un grupo de esculturas que habían resultado en una esquina del barrio Los Cerros, contiguo al lugar de mi residencia, situación que pueden recordar aquí: El pequeño rincón de Botero. Y como lo prometido es deuda, hoy les vengo a completar un poco esta historia.

   Las obras en cuestión constituyen un homenaje póstumo al maestro Fernando Botero, situación que se vino a consolidar mediante un pequeño acto cívico el pasado martes 23 de junio, donde dichas obras fueron presentada a la comunidad de la zona.

Estas obras fueron elaboradas en fibra de vidrio por el pintor, escultor y muralista José Hernán Gonzáles Olaya, con la colaboración de algunos benefactores del sector, los cuales son nombrados en esta cartelera conmemorativa y como les conté, quedaron ubicadas en la esquina de la calle 46 con carrera 16, a un par de cuadras de la parroquia Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.


   Se llevó a cabo entonces un sencillo acto cívico, que contó con la intervención de algunos habitantes del sector, unas palabras de bienvenida, una breve reseña de la vida y obra del maestro Fernando Botero y de las esculturas que engalanan el lugar. 

   Son en total seis esculturas, a saber: La bailarina, el caballo, la paloma, el gato, la guitarra y el torso desnudo, que han engalanado el sector con su presencia y muy seguramente va a incentivar la curiosidad de sus visitantes.

También se contó con la presencia del padre John Dairo Correa Jiménez, párroco de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, quien impartió una bendición para la comunidad, invitando a la fraternidad y a la apropiación del arte como forma de crear vínculos sociales.

Hubo además una intervención musical que amenizó el encuentro con música bailable.


Me gustan muchos estas iniciativas de ciudad, que invitan a tomar un mayor sentido de pertenencia y de vinculación por parte de las comunidades, máxime cuando se dan referentes tan familiares, como “las gordas de Botero” manera en que se conocen de forma cariñosa a estas esculturas. Ojalá que se pudieran dar otras manifestaciones en otros sectores, ya que Antioquia y Medellín tienen un gran abanico de artistas plásticos muy reconocidos, como Débora Arango, Pedro Nel Gómez o Rodrigo Arenas Betancourt.

Y ojalá que estas esculturas cuenten con el cariño, la admiración y el cuidado de la comunidad, que puedan preservarse en buen estado y que no resulte algún detractor que piense que su “arte” es mejor que esas piezas, como sucedió con los murales que recorren un gran tramo de la vía del tranvía, en donde los grafiteros hicieron ochas y panochas con los murales originales.

A quienes lograron hacer realidad estas esculturas que engalanan el sector, mi admiración y respeto. 

Y gracias también a mi buen amigo y fiel lector Jhon Jairo, quien fue el que me compartió la noticia del día de la presentación de las esculturas.

 Un abrazo y hasta la próxima.

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