Recuerdos de cine (2)
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Por
allá en el 2022, les conté algunos de mis recuerdos relacionados con el séptimo
arte, les dejo aquí el enlace para que refresquen la memoria. Recuerdos de cine
Traigo
el tema a colación, porque esta semana hicimos algo por vez primera en compañía
de mi esposa y Sofi. Nos fuimos a ver la versión extendida de Kill Bill de Quentin
Tarantino, poco más de cuatro horas de duración. Como primera medida, debo
decir que me gustan las películas de Tarantino, así que cuando me enteré de la
noticia, me emocioné bastante porque cuando salieron las versiones cinematográficas
iniciales, no las vi en pantalla grande sino tiempo después en televisión.
Lo
segundo, la noche en que fuimos a ver la función, solo había cinco personas en
sala, lo que me pareció bastante curioso porque la verdad pensé que el filme
llamaría más la atención. En esta exhibición pasó algo que no había vivido
desde 1998 con la versión de Godzila de Roland
Emmerich y fue el intermedio, ese momento que, antaño, le permitía a
los espectadores ir al baño, a la cafetería o incluso salir a fumar al corredor
del teatro. Y fue justo en ese momento, que las otras dos personas que estaban
en sala se fueron de la función para no volver, así que quedamos los tres como
únicos espectadores.
Ahora
bien, hablo desde mis experiencias personales, ya que, con el correr de los
años, no siempre nos fue posible ir con regularidad a cine, de hecho recuerdo
que en nuestros primeros años con Doris, ir a cine era un verdadero lujo y
fueron poquísimas las ocasiones en que pudimos visitar alguna sala, especialmente
una que se encontraba en el edificio Coltejer que, infortunadamente cerraron ya
hace tiempo y que de paso era un lugar que motivó el contrabando de comida comprada
por fuera, porque la cafetería del cinema, tanto en esa época como hoy en día,
era bastante costosa. Por tanto, no puedo tener la certeza absoluta de que los
intermedios se hayan seguido utilizando.
Desde
hace unos años, cerca de nuestra casa construyeron el Centro Comercial La
Central, que nos queda fácil de acceder y para fortuna nuestra, cuenta con
salas de cine, lo que nos ha permitido ver muchas películas, especialmente
aprovechando las promociones de los martes y miércoles con boletas a mitad de
precio, y aún a pesar de esto, muchas veces siento que falta plata y tiempo
para poder ver tanto estreno que sale prácticamente todas las semanas.
Antes,
los cines contaban con matinal (10:00 u 11:00 am) matinée (tipo 3:00 pm),
vespertina (hacia las 6:00 pm) y noche (ente las 8:00 y las 9:00 pm), pero
evidentemente eso ha venido cambiando: ya los complejos cinematográficos no son
de una sola sala y tienen la posibilidad de presentar varias películas en forma
simultánea en diferentes horarios. A eso, agreguémosle la variedad de formatos
y experiencias que ofrecen en las salas: Cine normal, en 3D, y 4D, con o sin
sonido dolby, sala normal, sala VIP, productos de confitería y las
correspondientes variaciones en los precios por esas especificaciones y por el
día en que se va, porque prácticamente cada día de la semana tiene una tarifa
diferente. Para quienes están vinculados como suscriptores a estos servicios, obtiene algunos beneficios
en boletería o compra de alimentos, incluso cortesías en el día del cumpleaños,
que, en mi caso personal, es lo que usualmente aprovecho para disfrutar alguna
vianda del café del cinema.
Y
es que no nos llamemos a engaños, ir a cine no resulta muy barato que digamos,
aunque puede resultar más barato que otras experiencias de entretenimiento. Tomemos
un ejemplo, una pareja que decida ir un jueves, a una función en la noche, para
una película en 2D, deberá tener
previsto el costo de la boleta, digamos $15000 cada una y un combo para dos
personas de crispeta y gaseosa, puede estar rondando los $35.000, así que
bajita la mano, esa salida puede ser de $65.000 y eso que no estoy contando
transportes.
Esto
me trajo a la memoria que, en mis tiempos mozos, yo no solía mantener dinero,
porque en casa no era que abundara y una vez, tal vez de algún trabajo que hice
en el taller de mi padre, me quedó un poco de dinero para ir a cine con mi
entonces novia, pero le tuve que advertir que no tenia sino para la boleta, sin
derecho a gaseosa siquiera, eso sí con la buena fortuna de que el cine era ahí
mismo en Fontibón y nos podíamos desplazar a pie. La película de ese día fue
K-nino (1989) protagonizada por James Belushi.
Me
gusta el cine, mucho, la sensación de ver las cosas en pantalla gigante me
parece genial, y mientras tenga la posibilidad, espero poder seguir disfrutándolo.
Y
a ustedes ¿Qué recuerdos les trae el cine? Los leo en los comentarios. Un
abrazo
Yo sinceramente no soy amante del cine a mi me gustan las diversiones al aire libre no me gustan los espacios cerrados
ResponderEliminarSaludos para todos y todas!
ResponderEliminarMartín genial esta historia, con ésta y con las anteriores las disfruto y aprendo a la vez.
Que bonita forma de entretenimiento el cine!