El onceavo quinquenio

 


Un 7 de septiembre, pero de 1971 a las 11:30 AM, en el entonces hospital de San José en Bogotá, y luego de, según mi madre, hacerla pasar muchos dolores desde la noche anterior, hice mi debut en el mundo, cosa nada insignificante, ya que desde esa fecha a hoy han transcurrido exactamente:

  • 20.089 días recorridos (incluyendo 14 días extra de años bisiestos que me regaló la vida).
  •  660 meses con contenido variado de situaciones.
  • ¡Y un total de 482.136 horas respirando, riendo, aguantándome a mí mismo!

55 años en los cuales han ocurrido tanto cosas buenas como no tan buenas, tristezas y alegrías, bonanzas y dificultades económicas, algunos viajes dispersos a lo largo de los años, la alegría de compartir con mis seres queridos y de los cuales, casi 25 años , han transcurrido en compañía de Doris, Kelly, Michael, Sofi, Nicoll, Mariangel y los demás integrantes de la familia Sánchez que me han sabido acoger en su seno.

55 años que me han encontrado con una presión arterial envidiable y constante en el tiempo, con 88 kg de peso, un leve aumento en el azúcar y una próxima reunión, luego de muchos años, otra vez con un nutricionista.

55 años por los cuales nuevamente le doy gracias a Dios, ya que para mi es mi mayor fortaleza, pese a lo que puedan decir algunos respecto a mis creencias, eso es muy su asunto, yo procuro tenerlo presente en cada paso que doy, aún a sabiendas de que no soy perfecto, pero que Él está para mí en todo momento y me ilumina para seguir adelante.

55 años en los que he podido conocer y compartir con muchas personas, pero que también me han enseñado a saber en quien contar y entender en quien confiar, en los que las relaciones se han ido depurando y me han brindado la posibilidad de tener un grupo de cercanos, que posiblemente no sea el más grande, pero si el más fiel.

55 años en los que el bichito de la plata no me ha hecho mella, en los que he aprendido a ser medido con los gastos, sin excesos, con lo adecuado para vivir una vida estable, pero eso sí, sacando el mayor gusto y jugo de las circunstancias sin que eso haya implicado un despilfarro.

55 años en los que todavía le tengo miedo al agua, donde aún me meto en ella hasta más o menos me toca el pecho y puedo sentir el piso en mis pies, gracias a un viejo trauma de la infancia que me ha costado mucho superar.

55 años donde todavía puedo disfrutar de un buen libro, un programa de televisión, una película, una caminata con mi esposa o una partida de cartas con ella, o el simple placer de comernos un cono bajo los rayos del sol.

55 años donde, pese a la distancia, me mantengo en contacto con mi madre, hermanas y hermano, a veces también con los sobrinos y gozamos de lo lindo cuando nos reunimos o nos hemos ayudado cuando se ha dado lugar a eso, con cariño y confianza.

Gracias a Dios, siento que he tenido una buena vida, y en Él espero que pueda seguir con ella un tiempito más, de preferencia en compañía de mis seres queridos, haciendo las cosas que me gustan y pudiendo bajar esos kilitos de más sin que eso me cause mucha complicación, porque aquí entre nos, me encanta comer.

Y como dice la canción “Gracias a la vida que me ha dado tanto...” y gracias a ustedes, que se toman el tiempo de acompañarme en este modesto ejercicio de escritura, que seguramente algún día podrá alcanzar los 50 seguidores en el blog jajajaja. Me he resistido mucho a cambiar de formato, aunque por cómo van las cosas y las tendencias, creo que cada vez se hace más posible que comience a interactuar ya sea en video o en audio, eso es algo que todavía sigo meditando. 

Y de nuevo le reitero mi gratitud a Dios por permitirme llegar a este onceavo quinquenio; gracias a todos aquellos que me han brindado su amor y su guía en este caminar, en especial a mi familia, la propia y la que me adoptó, a mis amigos y mi esposa; gracias a los que me han hecho el feo también, porque también de ellos se aprende para no cometer sus mismos errores. Felices 55 años a mí. Un abrazo y nos leemos en la próxima letra.

P.D. Les dejo un recuerdo del 2021 cuando llegué al medio siglo. El nuevo adulto mayor 



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