Cuando nos quieren negar el derecho a saber

Tomado de svgsilh.com/svg/98620-f44336.svg

Hace muchos años, trabajando en una biblioteca, entre nuestras colecciones habia una de personajes históricos presentada en forma de folletos: pensadores, científicos, militares y demás. En cierta ocasión, una de las directivas llegó a visitar y a ver cómo estaban las cosas y posó su mirada, justamente en los mentado folletos, los revisó y en un momento dado, sacó uno de ellos y sin siquiera ponerse colorada, nos fue diciendo: "este folleto debe salir de la colección". Mi compañera de trabajo y yo no podíamos dar crédito a lo que oíamos y le preguntamos la razón de tal postura y su respuesta fue aún más desconcertante:"porque este señor fue muy malo". La víctima de tal censura fue un militar libio revolucionario y si, ciertamente fue muy malo, pero no como para llegar a esconder su historia por tal criterio.

Luego de esa situación, mi compañera y yo, aún totalmente desconcertados, comentamos internamente que si eso era así, entonces de las bibliotecas deberían salir los libros de historia que narran la II Guerra Mundial o la propia tragedia que veníamos viviendo en el país.

Traigo el tema a cuento, porque en los últimos días se han venido calentando los ánimos por lo acontecido en el Museo Nacional de Colombia, con sede en Bogotá, y el retiro de parte de algunas colecciones históricas. El argumento de esto "...el museo no debe ser un espacio de apología al delito o revictimización."

En lo personal, dicho argumento se contradice con la propia misión del Museo, que reza de la siguiente manera según su página oficial:

Somos una institución museal líder en el diseño e     implementación de políticas que fortalecen a los    museos colombianos como actores clave en la preservación del patrimonio cultural y biocultural, así como en la promoción de la justicia social y la construcción de paz. Promovemos el reconocimiento de relatos diversos, la apropiación y gestión social del conocimiento, e impulsamos la investigación, la educación y la sostenibilidad. Nuestros espacios de encuentro y diálogo fomentan la construcción de memorias y significados compartidos, contribuyendo al cuidado colectivo, la dignidad humana y los derechos culturales, hacia un futuro inclusivo y plural.

Tomado de https://www.museonacional.gov.co/el-museo/Paginas/default.aspx

Una cosa es que no gustemos de posturas, lineamientos políticos o ideologías y las consecuencias que éstas encierran, pero otra muy diferente es que se deje de lado la carga histórica de dichos acontecimientos, porque a las claras, éticamente hablando, no me parece adecuado que se esconda lo que pasó, ya que eso tiene una huella en la memoria colectiva y por más que se desee, no es posible tapar el sol con un dedo.

No sé cuántas personas han visitado dichas colecciones en el Museo Nacional y me preocupa sobremanera que se esté tratando de hacer en esa entidad un ejercicio de desconocimiento de una parte de la historia de nuestro país, dolorosa, si, pero no por eso menos importante, máxime cuando hay tantas culpas para dar y convidar por cuenta de sus diferentes actores.

Que yo recuerde, Colombias es un Estado Social de Derecho, o al menos eso es lo que dice la Constitución, y en tal virtud, creo que lo acontecido en el Museo Nacional, está atentando contra la memoria histórica, además de atentar contra los derechos de las minorías.

Ojala se rectifiquen estas posturas contrarias a la conservación de la memoria, lejos de los apasionamientos , más si se trata de una entidad con semejante carga histórica y cultural, porque quien no conoce su historia, está condenado a repetirla, y la verdad ya es justo que se aprenda de los horrores del pasado para poder procurar alcanzar un terruño en armonía, paz, libertades, equidad y progreso en todos los niveles.

Y de sobremesa, un pensamiento de Kofi Annan para remarcar más el tema:

"La censura es el enemigo de la confianza, porque oculta la verdad".


Nos leemos en la próxima.





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